Petite.
Me encanta esta palabra.
Cada una de las letras que la componen, como luce estando escrita y la manera tan dulce en que se oye cuando la pronuncias.
‘Petite’ es un adjetivo, y su más simple significado es 'pequeño(a)’.
Pero el Diccionario de Cambridge, nos da un ejemplo del verdadero significado de la palabra:
“Si una mujer es 'petite’, esta mujer es pequeña y delgada de una manera atractiva”.
Puede llegar a ser aterrador o algo tan insignificante, depende de que clase de persona lo esté leyendo o si es que alguna persona le esté poniendo la atención suficiente.
Yo lo hago, porque repito: me encanta esta palabra.
Pero va más allá del simple hecho que me guste, es todo el impacto que una palabrita puede generar en una cabeza o en una sociedad.
Si buscas 'petite’ en google, las preguntas más frecuentes son:
• ¿Qué significa ser petite?
• ¿Qué significa lucir petite?
• ¿Qué talla es una petite?
• ¿Ser petite es algo bueno?
Y ¡AJÁ! Ahí está el impacto, el motivo, la verdadera razón del encanto de la palabra en mi persona.
Abiertamente y sin jugarme el papel de víctima soy capaz de decir: me odio, me detesto, me veo al espejo y lloro. Odiar, detestar y llorar son palabras fuertes, ¿no?
Puedo decir que sí, mi mente está un poco dañada por los estereotipos con los crecí y con los que actualmente me rodean, me los creí. Me creí todos y cada uno de ellos. Cuando veía las revistas y todas eran mujeres delgadas hasta los huesos, cuando en las películas (y hablo de películas de Disney) me mostraban que la actriz principal tenía el abdomen más plano que sus amigas y sin miedo al mundo y al que dirán lo lucia despampanante.
El trauma se volvió mayor cuando en mi vida amorosa (y pongo los ojos en blanco respecto a esto) el chico que se robaba mis suspiros, el que a mis ojos era el ser humano más hermoso, el que me enamoraba cada segundo que lo veía, solo me llenaba de ilusiones y al final se iba con la chica petite.
Y probablemente para esta fecha ya debí haber superado este trauma ¿o no? Creer que con ser petite, seré feliz. Y sonará ridículo, pero si lo creo y lo creo firmemente.
Muy seguido (y más cuando tengo una recaida) pienso: podría estar triste pero siendo delgada, podría ser mamona pero solo si mi cara y mi cuerpo lucen más pequeños al lado de los demás, podría estar deprimida pero al menos estaría delgada.
Y es que hay días en los que me niego a salir porque es cuando menos petite me veo (¡ja! Como si lo fuera) salir al mundo es estar ansiosa hasta el regreso a casa, por mi cabeza solo pasa: te están viendo, están viendo toda tu grasa, todos tus rollos, están viendo lo grandes que son tus piernas y tus brazos y tu espalda, están viendo lo redonda que es tu cara, se están riendo de ti porque tu ropa no combina con tu cuerpo (y según yo tengo buen estilo), se ríen y ríen a carcajadas, y no ríen contigo, se ríen de ti y de la forma tan asquerosa en la que luces. Pensamientos torturantes.
Y ni hablar de cuándo salgo con un chico, es un constante: ¡Oh por dios! Ahí viene una chica petite la va a voltear a ver, él tendría que estar con ella no conmigo ¿qué estás haciendo con una persona que luce horripilante? Y sentirme incluso más grande que él, como que soy un bulto que todo el mundo ve.
Y también pasa con las amigas: soy la amiga gorda, la amiga fea, el patito feo, soy la amiga del grupo de amigas que si un grupo de amigos voltea a ver, se fijan en todas menos en mi.
Y es un constante estar tocando mi panza, sí panza, no estomago. Y al sentarme buscar con urgencia algo con que cubrirme y comer poco porque si de por sí ya luzco gorda, comiendo, pues el doble.
Y con estos términos realmente desconozco si sean tachados de gordofobia, pero solo aclaro que solo es hacia conmigo, con mi persona.
Y podrá parecer muy estupido y tal vez se interprete como un berrinche o una fantasía.
Pero no hay nada que desee más en el mundo que ser una chica petite.
Lucir delicada y pequeña al lado de incluso una persona que es sanamente delgada.
Y que te toquen con delicadeza.
Que no te de miedo pagar una prenda y que vean la talla, entrar en cualquier talla es el sueño.
Y sí también los típicos: tanto que comes y no subes de peso, que flaquita que estás.
Y por fin, ser la opción. Que el chico me escoja a mi porque soy una chica petite.
Y finalmente, ser feliz, sentirme llena y cómoda con el cuerpo en el que habito.
¿No es un encanto la palabra petite?